Grupo Corven, que pasó en más de cinco décadas de fabricar amortiguadores a comercializar motos, autos, pickups, camiones y colectivos, hoy mira dos mercados argentinos con ritmos muy distintos. Mientras las ventas de autos se mantienen por debajo de las expectativas, las motos muestran un crecimiento fuerte.
Nicolás Ballestrero, CEO del grupo, señaló durante la sexta edición del evento de Movilidad organizado por LA NACION que en la industria existía un consenso para un mercado por encima de las 600.000 unidades, pero que las últimas proyecciones lo ubican «en alrededor de 510.000».
La señal más clara para entender esa diferencia, según el ejecutivo, es el financiamiento. «Hoy los precios de los autos están bastante competitivos. Cuando mirás el mercado, encontrás ofertas por todos lados. Pero cuando analizás el costo financiero de una cuota, incide mucho más la tasa de interés que el precio del vehículo», sostuvo.
De cara a 2027, Ballestrero tampoco espera una recuperación significativa para los autos. Dijo que el mercado «se va a mantener» y proyectó un volumen cercano a las 500.000 unidades.
En precios, advirtió que la menor disponibilidad de vehículos importados bajo el cupo de electrificados podría modificar el escenario actual. Explicó que este año coincidieron unidades correspondientes a dos convocatorias del régimen, pero que en 2027 «van a ser 50.000» y eso puede generar «algún acomodamiento de precios». A su juicio, los precios tenderían más a subir que a mantenerse, por una cuestión de oferta y menor sobreoferta.
El CEO también puso el foco en el avance de las marcas chinas. Corven asumió el año pasado la representación de Chery, marca que, según Ballestrero, hoy cuenta con más de 30 concesionarios y una cobertura que alcanza a más del 90% de las zonas donde se patentan vehículos. Sobre la percepción del consumidor, afirmó: «La calidad es diferente. Las tecnologías son diferentes y está claro que el producto de origen chino tiene hoy otra aceptación respecto de la que tenía antes».
Aun así, consideró que la multiplicación de marcas puede derivar en un proceso de consolidación. Para sostener el negocio, dijo, no alcanza con ofrecer productos competitivos: también hace falta una estructura comercial y de posventa capaz de acompañar la operación.
En motos, el diagnóstico fue muy distinto. Ballestrero dijo que los patentamientos registran un crecimiento del 40% y explicó que el impulso viene sobre todo de las unidades chicas, de entre 110 y 250 centímetros cúbicos. Las definió como la moto urbana, que termina reemplazando al transporte público.
Según el ejecutivo, para determinados consumidores resulta más conveniente financiar una moto que afrontar el costo cotidiano del transporte público. Además, destacó su utilidad para otras actividades y su peso en ciudades con oferta limitada de transporte.
Ballestrero espera que ese segmento siga creciendo en 2027 y que eso tenga impacto directo en la fabricación nacional. «Nuestra producción creció al mismo ritmo que viene creciendo la industria y creemos que eso se va a mantener», aseguró.
En el frente comercial, Foton aparece entre las tres primeras marcas de camiones por volumen y supera el 20% de participación en determinados segmentos de vehículos equipados para tareas específicas. En electrificación, el grupo apuesta primero a los vehículos comerciales de última milla. Ballestrero recordó que hace dos años un camión eléctrico costaba un 70% más que uno de combustión y que hoy la diferencia puede estar entre un 15% y un 20%.
La lectura de fondo es clara: cuando las reglas de financiamiento castigan al comprador y la oferta depende demasiado del esquema regulatorio, el mercado pierde velocidad. Los números primero. El mercado ya votó.
Capital busca reglas claras. Si el precio deja de ser el único problema y la tasa pasa a mandar, el costo lo termina absorbiendo el consumidor. Y cuando el aparato estatal distorsiona la disponibilidad de bienes, la señal que recibe la producción es menos inversión y menos previsibilidad.