La expresidenta Michelle Bachelet abrió la puerta a una tercera candidatura presidencial con una frase de cuatro palabras: «Yo creo que sí». Lo hizo en una entrevista en Canal TVU de la Universidad de Concepción, en conversación con Paulina Astroza.
Su señal llega 18 días después de haber bajado su candidatura a la Secretaría General de Naciones Unidas. En ese episodio, deslizó sus dardos al gobierno de José Antonio Kast por haber retirado el patrocinio del Estado chileno a su nominación.
En paralelo, la oposición hizo un «Bacheletazo» en La Pintana la semana pasada, donde la exmandataria insistió en que seguirá activa en los grandes temas de la política nacional: «¿Y quiénes pensaban que después de esto me iba a ir para la casa? Les tengo una mala noticia. Eso no va a pasar».
Su reaparición generó reacciones en la oposición y el oficialismo, que quedaron todavía más divididos con la apertura de Bachelet a una tercera postulación a La Moneda.
Tras esa advertencia, la otrora directora de ONU Mujeres ha sostenido conversaciones con sus cercanos y ha evitado reuniones políticas durante esta semana. Hoy se encuentra en Santiago de los Caballeros, en República Dominicana, adonde viajó este martes y donde permanecerá hasta el sábado.
En esa ciudad, Bachelet expondrá este jueves 8 de octubre el informe sobre geopolítico de la CEPAL, el mismo documento que ya presentó en Santiago, Ciudad de México y Río de Janeiro. Ese informe incluye ocho problemáticas del mundo actual, entre ellas la erosión de la democracia, los problemas del multilateralismo y la defensa de los derechos sociales.
La agenda internacional seguirá marcada en octubre. Bachelet prepara un nuevo viaje a Nueva York, ciudad que contempló visitar luego de las Fiestas Patrias en Chile, donde volverá a presentar el informe de la CEPAL.
Además, mantiene invitaciones hasta el inicio del próximo año. Ese despliegue se compaginará con reuniones y homenajes del mundo político a su candidatura. De hecho, ya se coordina un desayuno para la próxima semana entre Bachelet y los presidentes de los partidos políticos de la oposición, aunque ese hito debe confirmarse cuando ella retorne a Chile.
También quedó para noviembre otro homenaje en su favor, organizado por el grupo de excancilleres que impulsó su candidatura a la ONU cuando el gobierno de Kast le quitó el apoyo del gobierno chileno. Por esas fechas, además, se espera que la mayoría de excancilleres y exsubsecretarios se encuentren en Chile.
Desde el ángulo político, la señal de Bachelet vuelve a poner el foco en la incertidumbre. Cuando una figura de su peso deja abierta una tercera carrera presidencial, el costo no lo pagan solo los partidos: también lo absorbe la discusión pública, que se desplaza desde los problemas concretos hacia los cálculos de poder. El mercado ya votó por un país con reglas claras; la política, por ahora, vuelve a elegir la indefinición.
El punto de fondo es simple: mientras la expresidenta mantiene activo su capital político e internacional, el sistema político sigue girando alrededor de liderazgos personales. Capital busca reglas claras. Y en ese tipo de escenarios, la productividad institucional queda subordinada al ruido de la competencia anticipada.