Reinaldo Gabaldón, presidente de la Asociación Venezolana de la Industria Química y Petroquímica (Asoquim), informó que 76% de las empresas del sector químico opera por debajo del 40% de su capacidad instalada en Venezuela, según la encuesta gremial del segundo trimestre.
Gabaldón explicó que la industria mantiene un promedio de uso de infraestructura que ronda el 30%. Dijo que existe «un gran nivel de capacidad ociosa» y que esa holgura representa una oportunidad de crecimiento.
El dirigente gremial atribuyó la situación a un mercado con alta capacidad ociosa y a la presión del comercio importado. Señaló que la leve mejora en la producción y comercialización manufacturera nacional no alcanza para cerrar la brecha frente a productos terminados que entran al país.
También sostuvo que la industria local elabora insumos, pero enfrenta condiciones desiguales frente a cargamentos procedentes de China, Colombia y Turquía. Ese contraste pone en evidencia un problema clásico de competitividad: la capacidad instalada existe, pero el flujo comercial externo sigue marcando el ritmo.
Asoquim, además, descartó un rechazo al capital exterior. Gabaldón afirmó que «el sector químico nacional no se opone a que vengan inversionistas extranjeros» y añadió que la institución comenzó a registrar acercamientos de actores extranjeros interesados en evaluar oportunidades de negocio.
Según el gremio, las consultas realizadas a los afiliados confirman una postura favorable para concretar asociaciones estratégicas con inversores de otros países. El dato importa porque, cuando la infraestructura se usa apenas en 30%, la capitalización nueva suele encontrar espacio sin necesidad de esperar un ciclo de expansión orgánica más lento.
El cuadro deja una conclusión incómoda para la economía venezolana. Con 76% de las empresas por debajo del 40% de capacidad, el problema no es solo producir más, sino crear reglas y condiciones que permitan que el capital privado tome riesgo y active el margen productivo.
El mercado ya votó. Si hay interés extranjero y capacidad ociosa, el siguiente paso depende menos del discurso y más de un entorno donde la inversión encuentre retorno, previsibilidad y menos presión sobre la producción local.