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Argentina se suma a 14 países y al plan de EE.UU. contra la sobreproducción industrial

La declaración apunta a frenar la capacidad excedente en sectores clave y refuerza el alineamiento de Milei con Trump. Para la industria local, el eje pasa por menos distorsiones y más reglas de mercado.
jueves 8 de octubre de 2026

WASHINGTON.- La Argentina adhirió este miércoles a una declaración impulsada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos para combatir la sobreproducción industrial en sectores manufactureros claves, descrita como un «desafío fundamental para la economía global».

El documento de la «Declaración ministerial conjunta», orientado a «abordar el exceso de capacidad y producción estructurales», fue firmado también por Australia, Alemania, Canadá, Corea del Sur, Francia, la India, Italia, Japón, México, Polonia, Turquía, Reino Unido y la Unión Europea, en el marco del Comité de Comercio de la OCDE.

La iniciativa fue convocada por Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos. El texto surge de deliberaciones vinculadas con la reunión ministerial de comercio del G-20 realizada en Milwaukee la semana pasada.

Los países firmantes expresaron su determinación de trabajar mediante «nuevas plataformas sectoriales específicas para examinar y adoptar medidas eficaces» frente a este problema en sectores considerados de preocupación. La declaración también llama a poner fin al uso de políticas y prácticas ajenas a las reglas del mercado, que, según los firmantes, «distorsionan los mercados y perpetúan el exceso estructural de capacidad y producción».

Greer afirmó que, durante la presidencia de Estados Unidos del G-20, varias economías señalaron casos de exceso estructural de capacidad y producción en economías que superaban persistentemente la demanda mundial, sostenidos por políticas y prácticas ajenas a las reglas del mercado aplicadas por gobiernos extranjeros. También advirtió que, de no controlarse, estos problemas seguirán perjudicando gravemente a las industrias nacionales, desplazando la producción local y obstaculizando la capacidad para elevar el nivel de vida de los trabajadores y sus familias.

El funcionario agregó que la administración Trump seguirá colaborando con sus socios comerciales para defender las industrias nacionales, a los trabajadores y la economía frente a estas distorsiones. Greer había firmado en febrero, junto al canciller Pablo Quirno, el acuerdo recíproco de comercio e inversiones entre Estados Unidos y la Argentina.

Aunque el texto no nombra a ningún país, el foco remite de manera directa a China. Washington, Bruselas y otros gobiernos vienen cuestionando el modelo industrial chino, apoyado en subsidios estatales y en una capacidad instalada que supera con amplitud la demanda interna.

El documento incluyó entre los sectores bajo preocupación a automóviles y vehículos eléctricos, baterías, productos químicos, semiconductores básicos y paneles solares. Señaló que el exceso de capacidad y producción estructural puede paralizar las industrias nacionales, desplazar la producción local, destruir empleos, socavar las economías y obstaculizar los esfuerzos de desarrollo e industrialización.

El mercado ya votó. Cuando los gobiernos permiten que la sobreproducción y las distorsiones de precios se expandan, la inversión pierde señales claras y el capital se asigna peor. La declaración va en la dirección correcta: defender competencia, productividad y reglas de mercado.

Para la Argentina, el gesto consolida una alineación política y comercial con Washington en un terreno donde pesan la industria, el empleo y el acceso a mercados. Si esa coordinación se traduce en menos distorsiones y más previsibilidad, el beneficio puede caer del lado de la producción privada. Capital busca reglas claras.

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