El ministro de Energía saudí, Abdulaziz bin Salmán, afirmó este martes que Arabia Saudí ya exporta un total de 5,8 millones de barriles diarios de crudo a través del oleoducto Este-Oeste, tras su reciente reapertura.
El funcionario dijo en un panel durante un foro en Manama que el país pudo reparar «en cinco o seis días» los daños provocados por los ataques de los rebeldes chiíes hutíes del Yemen. La infraestructura había sido atacada a principios de septiembre, lo que llevó a las autoridades saudíes a anunciar su cierre.
Según los datos citados por el propio ministro, esos 5,8 millones de barriles representan el 80 % de la capacidad del oleoducto, que tiene una longitud de unos 1.200 kilómetros y una capacidad máxima de 7 millones de barriles diarios. La tubería cruza Arabia Saudí desde los campos de producción del este, en el golfo Pérsico, hasta el puerto de Yanbu, en el mar Rojo.
El oleoducto Este-Oeste es una infraestructura estratégica para el reino, que lidera la Organización de Países Exportadores de Petróleo. Durante la guerra en Oriente Medio por la que quedó cerrado el estrecho de Ormuz, esa ruta representó una alternativa importante de exportación de petróleo para Arabia Saudí.
El 28 de septiembre, fuentes saudíes citadas por Bloomberg dijeron que el reino había reparado las partes dañadas del oleoducto y que ya estaba exportando unos 3,5 mbd de petróleo. La cifra conocida este martes muestra una normalización más amplia del flujo por una vía que resulta crucial para la continuidad de la oferta saudí.
Los números primero. Cuando una infraestructura energética de esta escala vuelve a operar con rapidez, el mercado gana previsibilidad y se reduce el riesgo de un cuello de botella en una ruta que pesa sobre el comercio regional. La capacidad de respuesta del reino importa porque protege ingresos, sostiene el flujo exportador y limita el costo de una interrupción para compradores y productores.
También queda claro que la seguridad física de la infraestructura energética sigue siendo un asunto central para la inversión y para el abastecimiento. Capital busca reglas claras, pero también ductos operativos. Cuando el aparato estatal logra restablecerlos en días y no en meses, el efecto económico es inmediato.