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Antioquia busca convertir la cultura en un negocio de 3,8% del PIB y 120.000 empleos

El Icpa dice que el sector ya pesa 3,8% en la economía antioqueña y que 9.514 empresas culturales estaban activas en 2025. La apuesta ahora es pasar del talento disperso a una plataforma que conecte oferta, demanda y capital.
lunes 28 de septiembre de 2026

La cultura ya no aparece en Antioquia solo como asunto de identidad o de política social. El Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia (Icpa) sostiene que el sector representa cerca de 3,8% de la economía departamental y que más de 120.000 personas trabajaron en actividades relacionadas con la cultura.

Roberto Rave, director del Icpa, dijo que esa medición forma parte de un esfuerzo para dejar atrás la improvisación. «Históricamente en Antioquia y en Colombia se ha hecho política pública en términos de cultura sin datos duros, sin estudios, sin posibilidades de mirar hacia atrás y ver hacia dónde caminamos. Se ha hecho con base en percepciones», advirtió.

El departamento también registra 9.514 empresas culturales y creativas activas en 2025, un crecimiento cercano a 38% frente a 2018. Además, el 16% de todo el empleo cultural del país está en Antioquia, solo por detrás de Bogotá, de acuerdo con la medición del observatorio.

La nueva arquitectura institucional incluye el Observatorio de Cultura y Patrimonio de Antioquia (Ocpa), presentado como el primer observatorio departamental del sector en el país, y una cuenta satélite de cultura para traducir la actividad artística en cifras de PIB. Hoy, según Rave, en todo Colombia solo Bogotá tiene una.

El plan también busca ordenar la oferta. Según Rave, el gobernador Andrés Julián Rendón le encomendó construir «una gran plataforma que conecte la oferta con la demanda». Esa idea ya tiene dos apuestas visibles: La Nave, un bus con estudio de grabación que recorre las subregiones, y un marketplace cultural que el director describe como «un Rappi para artistas».

En esa plataforma, un empresario que necesite un músico o un fotógrafo podría filtrar por tipo de arte y municipio, ver tarifas, género e incluso el contacto directo por WhatsApp. La lectura oficial es clara: la cultura debe dejar de verse como el «patito feo» y empezar a operar como un sector con generación de empleo y de riqueza.

Rave también vinculó esa estrategia con la Bienal de Arte de Antioquia, que fue revivida el año pasado después de cuatro décadas sin ese evento. Dijo que hubo más de 700.000 visitantes contabilizados de manera presencial, entre 9 y 10 millones de visualizaciones semanales en redes sociales y más de 165 artistas nacionales e internacionales.

En el frente de fondo hay una urgencia social que el propio Rave puso sobre la mesa: «Casi el 70% de los agentes culturales en Antioquia termina su vida sin posibilidad de acceso ni a salud ni a pensión». Es un dato incómodo para un sector que produce empleo, atrae público y mueve negocio, pero que todavía deja a muchos de sus protagonistas por fuera de la seguridad mínima.

Ahí está la discusión de fondo: si la cultura produce flujo, capitalización y actividad económica, entonces el Estado y el sector privado tienen un incentivo para dejar de tratarla como adorno. La pregunta no es solo artística, sino de productividad y de reglas claras.

Antioquia parece haber entendido que medir primero es la forma más seria de atraer inversión y ordenar el mercado. Capital busca reglas claras. Cuando una industria demuestra tamaño, empleo y demanda, el reto ya no es simbólico: es convertir esa energía en una estructura sostenible que no dependa de la intuición burocrática.

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