La salud conductual dejó de ser un servicio episódico, según Sameer Bhat, vicepresidente de ventas y marketing y cofundador de eClinicalWorks. En un contexto de escasez de personal, el directivo plantea que la respuesta pasa por una atención continua, conectada y apoyada por inteligencia artificial.
La cifra más dura aparece al inicio: de acuerdo con la Health Resources & Services Administration, «as of December 2, 2025, 40% (137 million) of the U.S. population lives in a Mental Health Professional Shortage Area». Además, se proyecta que para 2038 habrá escasez de consejeros, terapeutas y psiquiatras de salud mental. Al mismo tiempo, proveedores y terapeutas en todo el mundo enfrentan falta de personal, agotamiento y fatiga por compasión.
Bhat sostiene que los líderes de tecnología sanitaria tienen «una oportunidad y una responsabilidad» para cambiar esa trayectoria. Su receta es una plataforma 24 horas, integral, que acompañe a los pacientes en cada nivel de atención y reduzca los quiebres entre desintoxicación, tratamiento residencial, hospitalización parcial, programas intensivos ambulatorios y consulta externa.
El punto de fricción es operativo. El ejecutivo dice que el registro, las transferencias, el seguimiento de medicación y el alta consumen demasiado tiempo y requieren múltiples pasos manuales. Ese proceso, agrega, puede abrir la puerta a errores, vacíos de datos e ineficiencias que terminan afectando los planes de cuidado.
La propuesta tecnológica busca uniformar la documentación, estandarizar evaluaciones y compartir contexto clínico entre entornos. En teoría, eso mejora la coordinación, acelera decisiones y permite atención más oportuna. En la práctica, también reduce fricción interna para un sector que ya opera bajo presión.
Otro frente relevante es la documentación. Bhat afirma que terapeutas de salud conductual, fisioterapia y terapia ocupacional pasan horas escribiendo notas después de las sesiones. Con escribas de terapia impulsados por IA y escucha ambiental, la conversación clínica podría transcribirse y estructurarse en tiempo real, e integrarse luego con sistemas EHR sin interrumpir la interacción con el paciente.
El argumento de productividad es claro: muchos clínicos reportan ahorrar una hora al día en documentación, bajar el trabajo fuera de horario y recuperar tiempo personal. A la vez, el proveedor tecnológico promete más contacto visual y más presencia del terapeuta durante la consulta.
También hay una apuesta por la atención telefónica. Bhat dice que, para muchos pacientes, el primer paso es una llamada, y que los centros de contacto con IA pueden ofrecer diálogo natural, en lugar de menús rígidos. Con disponibilidad 24/7 y enrutamiento inteligente, el sistema buscaría reducir tiempos de espera y que ninguna llamada de ayuda quede sin respuesta.
En hospitalización, la propuesta incluye notas de ingreso dedicadas, pantallas de evaluación estructuradas, tableros de seguimiento en tiempo real, gestión de camas y registros de medicación integrados. En ambulatorio, añade notas DAP con marca de tiempo, formularios de terceros, seguimiento de tareas y revisiones de planes de cuidado.
El ángulo de fondo es conocido: cuando el aparato sanitario dedica menos tiempo a capturar datos y más a coordinar cuidado, el margen operativo mejora. Si la interoperabilidad funciona, la capitalización de cada hora clínica aumenta y el paciente gana continuidad.
La lectura para el mercado es directa. La presión de demanda, la escasez de especialistas y el costo administrativo abren espacio para software que prometa eficiencia y mejor flujo de trabajo. Capital busca reglas claras, y en salud mental esas reglas hoy pasan por menos fricción, más integración y menos dependencia de procesos manuales.


